De perros y gatos rabiosos: ¡qué asco!

(Publicado en Artículos el 25 de marzo, 2004)

Perros y gatosJueves 25 de Marzo, 10:35 AM. Teniéndolo a mis espaldas, creí ingenuamente que los sonidos y el ambiente que salían del televisor eran de algún programa de boxeo o de lucha libre o de alguna película californiana sobrecargada de acción. ¡Qué espantoso ser tan ingenuo! Trifulca de perros y gatos rabiosos en la Asamblea Nacional. Con permiso: ¡qué asco! Perros y gatos rabiosos disfrazados de funcionarios públicos, lanzando puñetazos, insultos y todo lo que estuviera permitido en un ring de boxeo o en una pelea callejera. No hubo necesidad de ningún pay-per-view, las imágenes fueron gratuitas. Inmediatamente todos los medios de comunicación se hicieron presentes y reportaron desde el hemiciclo (metamorfosis del callejón más peligroso de toda Nicaragua) la noticia fresquita, recién salida del horno, aún en pleno desarrollo. Han pasado 40 minutos, y la riña sigue… parece no terminar. Se trata de esclarecer quien empezó qué, quien insulto a quien, quien robó a quien, quien agredió a quien, etcétera. Noticia que será el titular de todas las noticias.

Dejémos la política a un lado, hay que ser objetivos: no existen excusas para ese comportamiento. Los mismos políticos –saco, corbata, camionetonas, mentiras y lenguas bífidas– que abogan por la paz social, el desarrollo económico y todo el bla bla bla de nuestra mal llamada política deben tener conducta tolerante, no digamos ejemplar, pues no hay que ser ilusos (debajo del Chanel y de los grandes megasueldos hay personas de carne y hueso, pasión y desenfreno) sino digerible. Permitible. Y no todo lo contrario como se dejó en evidencia la mañana de hoy.

Es cierto, no podemos tapar al sol con un dedo. Esto es lo que sucede cotidianamente en la Asamblea Nacional, pero no por eso, como señaló una diputada nacional (con permiso, pero no puedo evitarlo, ¡qué asco!) se legitima y se vuelve permitible. Hay que reflexionar: ¿pueden unos funcionarios públicos (diputados, jueces, alcaldes, etcétera) que se exhiben en un Parlamento –primer poder del Estado– una riña, en una disputa, en un dame-que-te-doy, conducir los destinos de Nicaragua? ¿Hay seriedad en una propuesta ofrecida por este tipo de personajes?

La violencia en un Poder del Estado induce a violencia en todo el Estado. La violencia, pisoteando al diálogo y la tolerancia, no puede regir los caminos de nuestra sufrida Nicaragua. ¿O sí señores diputados y funcionarios públicos? ¿Dónde queda el diálogo? Ah, ¡perdón! ¿Es que esos juguetitos, tan frágiles pero de alcances galácticos – la palabra, el diálogo – sólo sirven, se usan, abusan y se manipulan en la mesa de pactos políticos? Perdonen mi ingenuidad. Soy joven, y en mis utopías juveniles, el diálogo, el debate de ideas y la palabra son las herramientas con que se moldea el futuro.

La Palabra, el diálogo, son los que hacen al hombre un animal distinto, inteligente y capaz de comunicarse, separándonos de nuestros parientes de la jungla. En un mundo en guerra (guerra en la tele, al otro lado del océano, en las calles, en el aire, en la tierra, debajo de nuestras mismas sábanas, en todos lados) indudablemente lo único que tenemos es la palabra. Hablar nos hace humanos, dialogar nos hace seres sociales.

Perdónenme, soy joven e ingenuo, pero no quiero olvidar lo que hoy pasó. Una vez más, hoy existen mil razones para hacer de la palabra y del diálogo, un “arma cargada de futuro”, de lo contrario, la palabra, el mismo diálogo, no servirán para nada, como hoy se demostró en la Asamblea Nacional. ¿Me escuchan señores diputados y funcionarios públicos? Por el bien de nuestra nación y de nuestro pueblo espero que sí.
 

Managua, Jueves 25 de Marzo de 2004, 11 AM.

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© Ulises Juárez Polanco v4 | JP, MD, y UJP | 1,574,379 visitas desde 21/09/2011
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