El viaje a Nicaragua e Intermezzo tropical (Notas para una charla)

(Publicado en Ítaca el 6 de febrero, 2009)

Rubén DaríoNota: Año con año la Universidad Americana, UAM, celebra durante una semana la Jornada Dariana, para cuyo cierre se hace una visita a la ciudad de León. En los últimos años, el Departamento de Cultura, a cargo de doña Eva Córdoba, ha insistido en que jóvenes egresados de la universidad participen. El año pasado el tema en que participamos fue alrededor de porqué los jóvenes debemos a Rubén Darío, para este año, volvimos a realizar un conversatorio estudiantil sobre El viaje a Nicaragua e Intermezzo tropical. El objetivo, cabe aclarar nuevamente, no era ninguna charla magistral sino motivar a un intercambio sobre el libro y su autor. Éstas fueron mis notas.

 

¿Cómo podemos definir este libro? Tomemos dos referencias emblemáticas. Ernesto Mejía Sánchez, gran escritor, poeta, crítico y estudioso de Darío (parte de cuya biblioteca dariana se encuentra en nuestra Universidad), dijo que el Viaje a Nicaragua e Intermezzo tropical es la “crónica emocionada de quien fue por esa vez recibido como profeta en su tierra”. Para otros, cuyas voces son similares a las del crítico norteamericano y Miembro Correspondiente de la Academia Nicaragüense de la Lengua, Steven White, más bien es un trabajo “desconcertante, porque es como si el periodista-poeta fuera un extranjero europeizado, visitando una zona rural de Centroamérica por primera vez”. Ambas posturas, a mi parecer, no dejan de estar en lo correcto.

Para entender estos puntos contrarios, es necesario leer el libro y conocer un poco el ambiente en que éste surge. Puesto que en tan poco tiempo no podemos leer el libro, la propuesta que planteamos mis compañeros y yo es hablar aquí de diferentes aspectos para invitarlos y motivarlos a que ustedes lo hagan y lean no sólo este libro, sino la obra dariana. Yo hablaré un poco sobre el ambiente sociopolítico y brevemente sobre algunos aspectos personales que influyeron en la vida de Darío al momento de su viaje a Nicaragua. Mis compañeros hablarán de los aspectos económicos, sociocultural y el nacionalismo. Veamos pues.

En el prólogo a la edición nicaragüense del 2001, el profesor Roberto Aguilar rescata lo que el maestro Fidel Coloma señala como posibles razones para el inesperado viaje del poeta a su patria después de quince años de ausencia.

  1. Gestionar personalmente su nombramiento como Ministro en Madrid a instancias de su amigo Vargas Vila, dada la torpeza del embajador Medina en un litigio fronterizo con Honduras. Darío cree que su prestigio puede ayudarle a ese nombramiento, sumado al pésimo resultado en el diferendo limítrofe con Honduras.
  2. Gestionar personalmente, con la ayuda de sus amigos legisladores en  Nicaragua, su divorcio de Rosario Murillo para casarse con Francisca Sánchez. Hay que mencionar que en ese entonces no era posible el divorcio sin el consentimiento de ambas partes.
  3. La necesidad de redescubrir la patria, que tras un largo andar por el mundo equivale recuperar el paraíso de la infancia y primera juventud, para regresar a Europa con renovada inspiración.

El viaje a Nicaragua se lleva a cabo entre noviembre de 1907 y abril de 1908, poco menos de seis meses.

Nicaragua vive el régimen liberal de José Santos Zelaya, quien gobernó Nicaragua durante dieciséis años (1893-1909) alcanzando, entre otros logros, la reintegración de la Mosquitia, la institución de la enseñanza laica y del matrimonio civil, el impulso a la construcción de líneas ferroviarias y al transporte marítimo, con la introducción de la navegación a vapor en el lago Managua y la realización de importantes obras en los puertos de San Juan del Sur y San Juan del Norte. Es este José Santos Zelaya que Darío admira y del que sus amigos le han dicho que le admira a él, el mismo que siempre habla del poeta en términos muy elogiosos y que seguramente le daría el nombramiento como embajador.

A pesar de la grandeza indiscutible de Darío, son conocidas las penurias económicas que enfrentó a lo largo de vida, no exenta también de episodios propios de una telenovela mexicana. No es casual que uno de los mejores trabajos sobre la vida de Rubén, justamente la magistral obra de Edelberto Torres, se titule “La dramática vida de Rubén Darío”.

A inicios de 1907, Darío está en Francia, donde llegó tras su nombramiento como cónsul en 1903. Ese año se suman dos situaciones de peso. La primera, personal: tiene un encuentro en la capital francesa con Rosario Murillo, la garza morena, con quien se casó en 1893 después de un complot y a quien no mira en muchos años, aunque en Azul… le dedicó versos como el siguiente:

¡Ah, mi adorable, mi bella, mi querida garza morena! Tú tienes en los recuerdos profundos que en mi alma forman lo más alto y sublime, una luz inmortal. ¡Porque tú me revelaste el secreto de las delicias divinas, en el inefable primer instante del amor!

Obviamente, para 1907, Darío ya no piensa en los mismos términos amorosos. La única luz inmortal que Darío recibe de Rosario Murillo es la de hacerle la vida imposible, más cuando él se quiere casar con Francisca Sánchez, con quien convive hace tiempo y que ese año tendrá un nuevo hijo (“Güicho”). Para lo cual necesita primero el divorcio de la Murillo. Pero ella ha llegado hasta París a reclamar sus derechos como esposa y encarar a la intrusa de Francisca Sánchez, o en su defecto, a reclamar una remuneración económica para reparar el terrible daño sufrido. Murillo se ha confabulado con el embajador de Nicaragua en París para retenerle el salario a Rubén, que suman ya seis mil francos. Después de una intrincada serie de acontecimientos, Darío acepta pagarle dos mil francos que le dejan la economía rota pero supuestamente con el camino libre para procurar sin problemas el divorcio legal, para lo cual es necesario modificar la ley de matrimonio vigente. Darío espera no tener problemas con esto pues tiene varios amigos en el Congreso, pero necesita viajar a Nicaragua para hacer los trámites.

La segunda razón de peso es justamente un hecho político. A finales de 1906 se ha dictado el laudo Alfonso XIII, sentencia del monarca español en el juicio arbitral entre Honduras y Nicaragua para definir la línea fronteriza entre ambos países en la vertiente del Caribe y donde Nicaragua salió perdiendo. Darío cree que con este resultado y su prestigio puede obtener la representación en España, para lo cual también necesita viajar a Nicaragua.

La tercera razón, el redescubrimiento de su patria tras largos años de ausencia, lo podemos notar en la primera línea del libro. “Tras quince años de ausencia, deseaba yo volver a ver mi tierra natal. Habla en mi algo como una nostalgia del Trópico”. También necesita un descanso. “Necesito ir a mi tierra, respirar ese aire, ver ese cielo… y no saber nada de literatura”, dice a sus amigos cuando sale de la estación de ferrocarriles de San Lázaro en París.

Después de escalas en Nueva York y Panamá, llega a Corinto el 23 de octubre de 1907. Es el inicio de sus crónicas en El viaje a Nicaragua e Intermezzo tropical, que le llevará a recorrer triunfante las principales ciudades de Nicaragua.

Para cerrar esta introducción, Darío logra dos de las tres metas, recorre Nicaragua y logra la designación de Ministro Residente de Nicaragua ante España. Su vida, trágica, aún no encuentra el divorcio de la garza morena, pues a pesar que el Congreso aprueba la Ley Darío para facilitarle el divorcio, la propia Rosario, empeñada en no ser separada del poeta, logra con artimañas truncar los planes de separación. Peor aún, a pesar de su designación como Embajador, sufre serias dificultades económicas, pues, por ejemplo, no le remiten los fondos necesarios para su embajada, a tal punto que más bien él ha aportado del dinero que recibe como salario del diario argentino La Nación, y del que no tiene, para, le cito, “sostener el decoro del Ministro de Nicaragua ante Su Majestad Católica”. Antes, esperanzado en su designación como embajador, habría dado a confeccionar a París su traje diplomático, famoso actualmente y que se guarda en la Casa Museo Rubén Darío en León… pero el traje no llegó a tiempo al acto de entrega de credencialea antes Alfonso XIII y tuvo que usar un traje prestado de un amigo. De remate, cuando está por salir el libro de El viaje a Nicaragua, Zelaya es derrocado y Darío debe renunciar a su cargo.

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2 respuestas a “El viaje a Nicaragua e Intermezzo tropical (Notas para una charla)”

  1. Marìa Teresa dice:

    Excelente informaciòn. Me quedè con el sabor en la boca. Querìa seguir leyendo. Cuanta historia. felicidades.

  2. violeta guadamuz dice:

    Buena geniecillo. No había tenido oportunidad de leer estas nota, pero me parecen motivadoras para que la juveentud se interese por la obra del Maestro Ejemplar, escritor y poeta. Felicidades y éxitos.

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© Ulises Juárez Polanco v4 | JP, MD, y UJP | 1,176,869 visitas desde 21/09/2011
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