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Foto: Ulises Juárez Polanco
Ulises Juárez Polanco
Managua, Nicaragua. 1984
Escritor y traductor.

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Antología de la novísima narrativa breve hispanoamericana 2006

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Labor:
- Incluido por Nicaragua con el cuento "Los tatuajes de Ernesto".

Compilación de Unión Latina. Prólogo de Ángel Gustavo Infante.

(Fundación editorial el perro y la rana. Ediciones del Ministerio de Cultura de Venezuela, 2006).

(Características: 268 páginas, papel editorial, tamaño 22 x 13.5cm.)

Incluye a: Gabriela Arévalo Angulo, Rodrigo Blanco Calderón, Blas Enrique Brítez Santacruz, Bruno Cancio, Luis Chacón Ortiz, Ezequiel D´León Masís, Paola Esteban Castrillón, Ignacio Fritz, Carlos Gómez, Ulises Juárez Polanco, Alma Lilia Luna Castillo, Daniela Maestres, Lester Ojeda Nieves, Juan Pablo Roncone, Rodrigo Sepúlveda Stephens, Claudia Ulloa Donoso, Alejandro Javier Varela Suárez, Eglé Vera, Andrés FedericoWassington, Victor Wessex.

* * *

Fragmentos de Informe de Portero, prólogo de Ángel Gustavo Infante

Veinte del veintiuno

Al principio fue una pregunta y la duda hasta Dios hoy la comparte: díganme, por favor, si acaso ustedes lo saben, si ya estamos en el siglo XXI. Imagino que esto motivó la convocatoria realizada por la Unión Latina y el Ministerio de la Cultura a los jóvenes que superan el balbuceo, según el calendario, en la esquina de entresiglos. El resto no es silencio, no lo permite así el gentilicio hispanoparlante de este lado del mundo ni, mucho menos, la juventud, que por naturaleza y fortuna nunca sabe guardarlo. El resto es, más bien, dispensar una visita a esa tradición centrada en el empeño de redescubrirnos para sacudir los polvos del dominio y, a la vez, calibrar los alcances de nuestra ficción.

De la muestra obtenida sobre una población amplia y virtual (un conjunto de 102 relatos remitidos por correo electrónico desde los distintos países de América Latina) se puede inferir una respuesta para sintonizarnos con el tiempo o, quizá, para sincronizarnos. Lo advierto: al final no se sabe a cuál edad asistimos y no necesitamos una guerra como aquella que puso en marcha al siglo XX para saberlo. Ahora es cuando podemos disfrutar del prefijo que todo lo posterga, la comodidad de la etapa postmoderna –llegada a nuestras costas cuando los autores que tengo el gusto de presentar asistían a la escuela primaria– marca un continuum que nos permite confirmar la ineficacia de los discursos totalizadores desde perspectivas políticas o literarias, la rotación de los centros, la emergencia de las periferias y la incorporación de las voces subalternas.

Estos aspectos que prefiguran en los tempranos noventa el futuro imperfecto que hoy pisamos, circulan por el torrente semántico de unos cuentos que ya no tienen deudas ni con la magia ni con el testimonio, esa suerte de frutas exóticas tan demandadas por el marketing de otrora. Los signos identitarios son distintos, estos chicos están más acá de la estética del País McOndo (1996) y les importa más la autodefinición que el levantamiento de los rasgos colectivos, sin perder de vista el prefijo que los autoriza a no presentar perfiles comunes ni a retratarse en grupo.

Cada uno acudió al llamado como quien acude a una fiesta donde no conoce a nadie, tan sólo con la esperanza de divertirse tras el reconocimiento o la publicación. Al final la fiesta derivó en reunión y quienes elegimos a los veinte invitados sólo tratamos de cumplir la delicada tarea de ejercer el control de calidad sobre un catálogo heterogéneo e irregular, conscientes de que esta función de arbitrar el talento en el fondo se asemeja a la del vigilante o, en este caso, a la del portero.

Novísimos

Nacidos a partir de 1980 comparten la primera juventud y, en muchos casos, la condición de inéditos. Se hallan tan dispersos como globalizados en las capitales de sus respectivos países: unos pasan la vida metiendo sus deseos en el iPod, unas van del cyber al pre-despacho sin reparar en la temperatura de las birras, salen con alguien y rapean o pinchan discos y le sacan brillo al piercing hasta el éxtasis Rave; otros ya reconciliados con sus padres, o en vías de, almuerzan los domingos en familia, otras han concluido una carrera y van del hazmerreír al paradigma, a veces pasan por la iglesia y salen con alguien que tiene nombre y apellido; unas y otros coinciden en el Chat, en la blogosfera y en las páginas inmortales que quizá comenzaron imitando; unos y otras frecuentan la pasión de escribir e insisten en contar sin pretender cambiar el curso de la historia ni intentar ganar el afecto ni ningún otro territorio distante.

Son los novísimos.

Y desde la piel de la ficción breve vienen a dar cuenta del tiempo que les ha tocado vivir. Sin orden y en concierto, con rock de fondo, son ellos: la mexicana Alma Lilia Luna, el puertorriqueño Lester Ojeda, la uruguaya Eglé Vera y sus vecinos Alejandro Javier Varela, Bruno Cancio y Victor Wessex, los venezolanos Rodrigo Blanco y Carlos Gómez acompañados por la compatriota Daniela Maestres, la peruana Claudia Ulloa, los chilenos Ignacio Fritz, Rodrigo Sepúlveda Stephens y Juan Pablo Roncone, la colombiana Paola Esteban, los nicaragüenses Ulises Juárez y Ezequiel D´León, la boliviana Gabriela Arévalo, el paraguayo Blas Enrique Brítez, el costarricense Luis Chacón y el argentino Andrés Federico Wassington.

Seis chicas y catorce chicos con promedio de un cuarto de siglo en su haber, cuyos nombres, más allá de la casa materna, suenan a seudónimos, cuando apenas comienzan a ser fastidiados con el calificativo de “promesas”; pero eso no importa y cada uno de ellos lo sabe. Lo que importa es lo que aportan, el producto imaginario actual, tan útil para divertir o divertirse como para saborear los giros de la lengua en la región y obtener una copia cercana a nuestras más recientes cicatrices culturales.

Tendencias

Este reporte ficcional de los últimos días baja de la eternidad temática las visiones individuales y cumple con la tradición de ofrecer una lectura novedosa. Un macrotexto que el lector irá con- firmando con placer bajo los títulos respectivos, para entender las implicaciones transculturales del “salir con alguien” en las visitas parciales que se le hacen al viejo amor (Café, Solo hasta el dolor, El sueño de todos); conocer los comercios del cuerpo (Piantados, La delgadez perfecta, Una larga fila de hombres); indagar en la simulación y la fabulación urbanas (Actor, Cerdos) o en las relaciones y reconstrucciones literarias (Kafka y Brod, Souvenires de Guyana). Del mismo modo podrá actualizarse en abandono paterno (Gansos, Un rencor vivo, El Periódico, Carta de papá), descifrar los códigos secretos de los paraísos artificiales (Los tatuajes de Ernesto, Camila Rochet) y, finalmente, seguir el curso del delirio y los sueños en el ámbito privado (Iguanas rojas, Orquídea, Tranvía, La calle allá abajo).

La tendencia es realista. La novedad es que la mímesis no recurre a la memoria con la frecuencia acostumbrada. Las excepciones vienen dadas desde los mundos posibles de los narradores que pasan la alcabala de Comala rumbo a una infancia sin figura paterna. No hay lecciones ni grandes tragedias. Estos autores se permiten algunas licencias poéticas; pero suelen saltar los pozos líricos y seguir contando. Asimismo no desconocen la historia; pero el reflejo político no está entre sus objetivos y, no obstante, dejan fiel relación de un contexto que hace rato trocó el comunismo en consumismo.

Ángel Gustavo Infante

* * *

La clave íntima de Ulises (Nuevo Amanecer Cultural), por Francisco Ruiz Udiel.

"Los tatuajes de Ernesto", cuento inédito del escritor Ulises Juárez Polanco, fue recientemente seleccionado para la Antología de la Novísima Narrativa Breve Hispanoamericana, que publicará en los próximos meses el Ministerio de Cultura de Venezuela. Hace varios meses conocí a una persona que llevaba un tatuaje marcado en su piel. El tatuaje decía: "Esto es un acto de desesperación". Imaginé que esa persona debió sufrir mucho y que su marca, ahora convertida en un código lingüístico, representaba para él una forma de redención o un comprobante por haber vivido una "temporada en el infierno"".

 

Novísima Narrativa Breve Hispanoamericana

Con la iniciativa bienal Antología de la Novísima Narrativa Breve Hispanoamericana, deseamos poner en escena a los escritores de ficción, menores de 27 años, que se están iniciando, y retratar la evolución del continente narrativo hispanohablante. Para ello, salimos desde Madrid hasta Santiago de Chile, pasando por todas las otras latitudes, a buscar en talleres literarios, revistas, universidades, Internet y todo sitio o institución susceptible de generar relatos, a los novísimos autores. Apoya esta iniciativa el otorgamiento del Premio Unión Latina a la Novísima Narrativa Breve Hispanoamericana, con el cual se distingue al mejor relato de la antología.

Fuente: Dirección Cultura Comunicación de Unión Latina.

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en PDF desde:

Unión Latina www.juarezpolanco.com

 

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